OEA 2026

25 OEA · 2026 MARC VERGÉS La seguridad se ha convertido en un pilar estratégico para las terminales portuarias y las empresas estibadoras y una de las certificaciones que demuestra su apuesta en este ámbito es el de Operador Económico Autorizado (OEA). Para las compañías, mantener los estándares de la certificación OEA ha supuesto un reto en los últimos años, impulsando una inversión continua y muy significativa en infraestructuras y actualización de sistemas. “Somos plenamente conscientes de nuestra responsabilidad como depositarios de las mercancías de nuestros clientes; sin embargo, esta inversión va más allá de la carga: se conecta directamente con uno de nuestros valores corporativos esenciales, ‘Nuestra gente’”, comenta a Diario del Puerto Publicaciones Begoña Llopis, responsable de Asuntos Aduaneros en APM Terminals Spain Gateways. Así, invertir en seguridad física es, también, invertir en el bienestar de los equipos de trabajo y de todos los usuarios de la terminal, garantizando que desarrollen su actividad diaria en un entorno protegido, confiable y seguro. Es cierto que este tipo de infraestructuras ya están consideradas como críticas, lo que implica la existencia de protocolos robustos y exigentes. En este sentido, la Especialista en IIEE y Aduanas de Vopak Terquimsa, Irina Catalano, constata que “esta circunstancia facilita una plena alineación con los requisitos del OEA, integrando de forma natural sus exigencias dentro de la operativa diaria sin necesidad de adaptaciones significativas”. VENTAJAS OPERATIVAS Así, la figura del OEA no solo refuerza la seguridad y el cumplimiento normativo, sino que también actúa como un facilitador de la actividad logística y portuaria, promoviendo una relación más ágil, transparente y eficiente entre operadores y Aduana. Más allá del valor reputacional e imagen que las compañías con esta certificación proyectan ante clientes, proveedores, autoridades portuarias y Agencia Tributaria, la certificación OEA les aporta ventajas operativas tangibles con un impacto directo en el negocio. En el día a día, este estatus se traduce en una mejor coordinación con la Aduana y en un canal de comunicación preferente. “Esta fluidez agiliza la gestión de la cadena logística, permitiendo en muchas ocasiones una reducción real en los tiempos de estancia de los contenedores en nuestra terminal”, señala Llopis, quien añade que “para nuestros clientes, esto se traduce en una ventaja comercial clara: mayor trazabilidad, agilidad y la tranquilidad de operar con un socio logístico eficiente y comprometido”.

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