21 OEA · 2026 En este escenario, los operadores OEA cuentan con una ventaja competitiva evidente. Su condición de socios de confianza de las administraciones aduaneras facilita la gestión de los riesgos y contribuye a minimizar incidencias. No obstante, tampoco son ajenos al aumento de costes, a la incertidumbre regulatoria ni a las dificultades operativas derivadas de la situación internacional. ¿Cree que las ventajas asociadas al certificado OEA siguen siendo suficientemente atractivas para las empresas o considera que deberían reforzarse? El certificado OEA sigue aportando un importante valor añadido, pero creemos que sus ventajas deben reforzarse si queremos seguir impulsando su implantación. Las empresas que realizan importantes inversiones en cumplimiento normativo, seguridad y control de procesos deben percibir beneficios tangibles y diferenciados. Desde el CGAA venimos defendiendo que el futuro modelo aduanero europeo debe profundizar en esta filosofía. Los operadores fiables deben poder acceder a procedimientos más ágiles, menos controles físicos y documentales, mayores simplificaciones y una interlocución más fluida con las administraciones. La confianza debe generar ventajas concretas. La reforma aduanera europea y el avance de la digitalización marcarán los próximos años del sector. ¿Qué oportunidades y riesgos identifica para los operadores logísticos y aduaneros? La reforma aduanera europea constituye una de las transformaciones más importantes de las últimas décadas. La creación del futuro Centro Europeo de Datos Aduaneros, la integración de la información y la progresiva implantación de nuevos modelos de gestión del riesgo representan una gran oportunidad para mejorar la eficiencia y la transparencia. Asimismo, iniciativas como el estatus de Trust & Check Trader reflejan la voluntad de la Comisión Europea de reforzar la colaboración con los operadores de confianza. No obstante, también existen riesgos. La transición exigirá inversiones tecnológicas, adaptación de procesos y una importante capacidad de gestión del cambio. Será fundamental que la simplificación anunciada no termine convirtiéndose en una acumulación de nuevas obligaciones administrativas para las empresas. ¿Cuáles son hoy las principales demandas y preocupaciones que trasladan las empresas OEA a las administraciones nacionales y europeas? Las principales demandas giran en torno a tres grandes cuestiones: seguridad jurídica, armonización normativa y simplificación administrativa. Las empresas reclaman una aplicación homogénea de la normativa aduanera en todos los Estados miembros, evitando interpretaciones divergentes que generan incertidumbre y distorsiones competitivas. También demandan estabilidad regulatoria, una mayor coordinación entre organismos y un reconocimiento efectivo de la condición OEA en todos los procedimientos donde resulte pertinente. Existe además una preocupación creciente por el aumento constante de obligaciones documentales y de cumplimiento, que muchas veces se incorporan sin una evaluación suficiente de su impacto operativo. Desde el punto de vista empresarial, ¿qué previsiones maneja para el sector logístico y del comercio internacional en el corto ymedio plazo? Pronosticamos un escenario de crecimiento moderado, condicionado por la evolución de la economía internacional y por la persistencia de focos de incertidumbre geopolítica. En cualquier caso, las empresas seguirán apostando por cadenas de suministro más diversificadas, resilientes y digitalizadas. La logística continuará siendo un elemento estratégico para la competitividad económica y para la autonomía industrial europea. En este entorno, las compañías que hayan invertido en tecnología, cumplimiento normativo, sostenibilidad y talento estarán mejor preparadas para afrontar los desafíos futuros. ¿Qué evolución espera para la figura del OEA en los próximos años y qué aspectos considera imprescindibles para que siga ganando relevancia dentro de la cadena logística global? Todo apunta a que la figura del OEA seguirá ganando protagonismo. La Unión Europea avanza hacia un modelo basado cada vez más en la confianza, el análisis de riesgos y la cooperación entre administraciones y operadores privados. En ese contexto, el OEA está llamado a convertirse en una pieza esencial del ecosistema aduanero europeo. Para consolidar esa evolución será imprescindible reforzar las ventajas asociadas a la certificación, garantizar su reconocimiento efectivo en toda la Unión Europea y ampliar los acuerdos de reconocimiento mutuo con terceros países. También será importante preservar el papel de los representantes aduaneros y de los profesionales especializados, que constituyen un elemento clave para trasladar seguridad jurídica y cumplimiento a las operaciones de comercio internacional. El futuro de las aduanas será cada vez más digital, más interconectado y exigente. Precisamente por ello, figuras como el OEA serán más necesarias que nunca. f La reforma aduanera europea constituye una de las transformaciones más importantes de las últimas décadas.
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