7 CARGA AÉREA · 2026 MARINA CARTAGENA La carga aérea española encara 2026 con una mezcla de dinamismo comercial y fragilidad estructural. Tras un 2025 de cifras récord en algunos aeropuertos, el sector se mueve en un entorno condicionado por el auge estructural del e-commerce, la reconf iguración geopolítica de los flujos, la presión de costes, la reorganización del handling y la necesidad urgente de modernizar infraestructuras y servicios públicos. Las previsiones de crecimiento moderado (en el entorno del 2% al 4%) conviven con una percepción general izada: la demanda resiste, pero la competitividad depende cada vez más de la eficiencia en tierra, la calidad del servicio y la capacidad de adaptación a un comercio internacional muy volátil. Diario del Puerto Publicaciones ha preguntado a expertos del sector acerca de su visión y de los retos que presenta la Carga Aérea en España. Nacho Ruiz, Managing Director Spain de Gen-Ai r; Enr ic Ticó, presidente de FETEIA-OLTRA; y Carlos Lázaro, Global GSA Managing Director de Planet Aviation, afirman que el diagnóstico es claro: España t iene una oportunidad estratégica como hub intercontinental, pero necesita resolver cuellos de botella operativos que amenazan con limitar su potencial. E-COMMERCE El comercio electrónico no responde a un fenómeno coyuntural . Es , como señala Nacho Ruiz, un cambio estructural en el ADN de la carga aérea: “El e-commerce ha dejado de ser un fenómeno coyuntural para convertirse en un componente estructural del mix de carga aérea. En 2025 hemos visto cómo los f lujos B2C y cross-border han consolidado un crecimiento relevante, especialmente en importación desde Asia, con envíos de menor peso medio pero mayor frecuencia”. Este cambio ha transformado el tipo de producto que se transporta. Ruiz considera que “esto está modificando el perf i l de la mercancía: más paquetería, mayor fragmentación, exigencia de rapidez y trazabilidad, y una presión operativa clara en terminales y almacenes”; lo que genera la consecuencia directa de una tensión creciente en la infraestructura terrestre. Enric Ticó coincide en que el impacto es profundo: “Sin lugar a dudas, el auge del
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