TRANSITARIOS 2026

23 TRANSITARIOS · 2026 RAÚL TÁRREGA El estado de convulsión en el que está sumido el actual panorama internacional deja poco margen para que la logística y los flujos comerciales crezcan de manera sostenida. Los conflictos internacionales y su afectación a las principales rutas marítimas internacionales, las medidas proteccionistas -con los aranceles como máxima expresión- y la constante reordenación de la cadena de valor siguen poniendo en jaque la actividad de los transitarios, uno de los eslabones más importantes de la logística internacional. Para los operadores logísticos, uno de los grandes problemas es que hay demasiados frentes abiertos al mismo tiempo. Y eso está provocando un cambio de percepción de estas crisis. Tanto Ernesto Peris, presidente de ATEIA-OLTRA Valencia, como Pablo Bernabé, Deputy Managing Director de Logisber, aseguran que estas disrupciones han llegado para quedarse. Éste último asegura que hace unos años una crisis logística se veía como algo excepcional: “Ahora prácticamente hemos asumido que siempre va a haber algún elemento de incertidumbre con el que tendremos que trabajar”. Por su parte, Peris insta al colectivo a “acostumbrarnos no sólo a vivir con ellas sino a saber gestionarlos”, es decir, buscar la mejor forma para que la carga siga moviéndose y proporcionar alternativas cuando la solución habitual deja de ser la mejor. El sector transitario ya está hecho a la idea de que el objetivo de volver a un escenario completamente estable no es realista. En los últimos meses, uno de los grandes focos de inestabilidad es Oriente Medio, que provoca tensiones en el Mar Rojo y en el Estrecho de Ormuz, lo que ha puesto por las nubes los precios y costes energét icos. Ese aumento de costes advierte Ernesto Peris, “puede ser bastante importante” y que inevitablemente será trasladado al consumidor f inal . “Esto no va a impl icar necesariamente un descenso de los tráf icos a largo/medio plazo sino una redistribución de estos para adecuarse a la situación real del mercado”, adelanta. Desde la perspectiva de un operador internacional como Logisber, la afectación del Conflicto en Oriente Medio es directa. “Lo hemos visto con los desvíos por el Cabo de Buena Esperanza: más distancia, más días de navegación, más consumo de combustible y mayores costes. Y además se altera la planificación de los servicios, la disponibilidad de equipos y la fiabilidad de los tránsitos”, remarca. Para las empresas cargadoras, según Bernabé, el mayor problema ni siquiera es el incremento del

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